La noche se me hizo larga en aquel amanecer último y en aquel nido vacio...y despertando entre sus brazos para que no se me escapara, con su sabor a chocolate en mi saliva. Tenía sus senos ahogados entre mis besos y a mi regreso abrio las piernas hasta mi cintura y a golpe de latido alcanzo el hoyo del olvido.
Quedó entre mis brazos clavada con la espada de hierro y en su cuerpo de barro, con furia y volcán culpi su piel a golpe de latido para alcanzar el cielo, volando en sueños. Retumban los truenos del deseo y brotan mil veces al mismo sendero construido a materia, latido a latido, beso a beso hasta mi regreso y vuelta a comenzar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario